• Idalia Rivera

Yamas y Niyamas: principios fundamentales para la práctica del yoga









Yamas (Principios universales) y Niyamas (preceptos individuales)


La persona común es incapaz de aislarse de forma absoluta de su entorno. Por esta razón, en los Yoga Sūtras de Patanjali se recomienda una línea de sentimientos a desarrollar ante distintas actitudes de los demás que pueden presentarse y afectar al yogui.


El yoga no dispone de un orden moral estructurado “desde fuera”, pero sí proporciona una línea general de conducta ante los demás y ante uno mismo; toda moralidad existe para el yogui en función de la liberación, que es el único bien absoluto. Los Yamas y Niyamas conforman la guía ética del yoga. En occidente, cada vez más, sirven de base para un código ético de conducta entre profesores de yoga y entre éstos y sus alumnos.



Definición de Yamas y Niyamas


Los Yamas y Niyamas son reglas de conducta enfocadas en una formación moral, que todo buscador espiritual o yogui debe adoptar. Tradicionalmente en la India, la práctica de Yamas y Niyamas se refiere a un período de noviciado en el que el seguidor es sometido a prueba por su Gurú, con la finalidad de saber si es digno de recibir las enseñanzas esotéricas del Yoga. Después del noviciado, el seguidor se convierte en un discípulo y recibe la iniciación de su Gurú, quien le da un nuevo nombre y un lema. Este inicio enfoca su fijación basado en un linaje particular de yoguis. Las prácticas incluidas en los Yama son, éticas y restrictivas, mientras que en los Niyamas, son disciplinarias y constructivas.


Yamas y Niyamas dentro de los 8 eslabones del yoga


Los Yamas y Niyamas se encuentran dentro del Yoga Sutra de Patajanli, texto básico del yoga clásico, y son los dos primeros pasos del Ashtanga Yoga, de un total de 8 pasos; los cuales se denominan “el camino de los ocho pasos para la auto-realización”.


Yamas y Niyamas: principios fundamentales para la práctica del yoga


Estas dos aptitudes, son precisamente las primeras, porque son fundamentales dentro de los ocho pasos del yoga para desarrollar una verdadera vocación yoguica. Su constante incumplimiento contradice el objetivo esencial.




«La mente se pacifica produciendo amistad, compasión, alegría y ecuanimidad hacia situaciones de felicidad, desgracia, mérito y demérito, respectivamente.» Patanjali


El padre del yoga


Patanjali es considerado dentro del mundo yogui como el padre del yoga, gracias a su importante creación “Yoga Sutra”, un manual de estudio de yoga clásico, escrito por él hace más de 1700 años. Su disciplina y enseñanza se encuentra hoy vigente dentro de la sociedad moderna a través de la gran variedad de estilos de yoga.


A ciencia cierta, nadie conoce cuánto tiempo o durante cuál periodo habría vivido el sabio Patanjali; sin embargo, algunos expertos creen que vivió en el siglo II AC. Pero al igual que muchas leyendas sobre el mundo de los héroes espirituales, la historia del nacimiento de Patanjali alcanzó dimensiones míticas. De acuerdo con una de las leyendas, Patanjali, sería enviado a la Tierra para enseñar yoga, al caer del cielo en forma de una pequeña serpiente, de ahí que Patanjali a veces se representa como la encarnación de la serpiente de mil cabezas.


De acuerdo a Patanjali, el yoga fue creado con el fin de detener las perturbaciones mentales generadas por circunstancias externas.




Yamas


Los Yamas son el primer paso de los ocho que conforman el Ashtanga Yoga de Patanjali, son 5 normas morales que permiten al yogui estar en armonía con él, con los demás y con la sociedad.


Estos Yamas se refieren a las abstenciones que un yogui debe cumplir desde su iniciación. Estas abstenciones se concentran en cinco reglas universales que buscan arraigar los vicios habituales desde el más profundo del ser, tales como:



  1. AHIMSA (practicar la no violencia)

  2. SATYA (decir la verdad )

  3. ASTEYA (no robar)

  4. BRAHMACHARYA ( sexual)

  5. APARIGRAHA (desapego)






Ahimsa: la no violencia


Es el primer paso para aquéllos que quieran participar activamente en el yoga. Al aceptar “no ser violento” no sólo se está limitando a la elección o el manejo de armas y a tener comportamientos de fuerza, sino también a la abstención de cualquier pensamiento, palabra o acción hiriente, con los demás y consigo mismo. Es una invitación a renunciar a todas las formas de hostilidad y a sentir compasión y amor propio, y por los demás.

Esta actitud debe tomarse en sentido amplio ya que con su práctica, el yogui avanza hacia la armonía y hacia la serenidad emocional. En ocasiones, no es posible actuar sin ocasionar absolutamente daño alguno; sin embargo, la recomendación consiste en optar siempre por la acción menos dañina para los demás. De esta forma se busca incitar el mismo comportamiento compasivo en los demás para beneficio de todo el entorno.


En la práctica de las posturas, Ahimsa se refiere a no forzar ninguna pose para lograr el objetivo, sino a encontrar otra solución o a poner en práctica la respiración para cambiar posturas sin forzar. El reto es saber si realmente es cuestión de forzar la posición o si es sólo un temor, sin embargo, la misma sabiduría que se adquiere a través de la práctica, nos ayuda a encontrar la respuesta correcta. Ver más info sobre el principio de la no violencia.



Satya: verdad


Durante el cumplimiento de esta regla, la falsedad debe ser desenmascarada, tanto internamente como en el entorno. Ser honesto es un requisito previo para la práctica de yoga y todas las otras disciplinas espirituales.


La verdad abarca tanto a la verdad expresada mediante la comunicación, como la verdad de pensamiento. Comunicarse con sinceridad (satya) es otra condición fundamental para relacionarse con los demás; implica valor y dominio de sí para armonizar los actos que se ejecutan con las palabras pronunciadas; sin embargo, al estar sometida a la actitud anterior, la palabra que se profiera nunca debe suponer un perjuicio para otro; hay que decir la verdad cuando y sólo cuando es buena para los demás. Una vez arraigada, esta actitud también se extiende en el entorno.


Mediante la práctica del yoga, el problema es que nuestro ego interfiere con la verdad, y nos incita a mostrar nuestros talentos y nuestras capacidades pero también a ocultar nuestras debilidades, por lo tanto, debemos reconocer por ejemplo, cuando no somos capaces de permanecer mucho tiempo en una postura, aun cuando queremos hacerlo correctamente.


Asteya: no robar


En esta regla, se invita a no codiciar los bienes ajenos y a ser honesto. Sin embargo, esta ley no se aplica solamente al robo de los bienes materiales, sino también a negarse a apropiarse de lo que no podemos tener, como por ejemplo, las ideas e iniciativas de los demás o aparentar ser igual que los demás. Asteya nos invita a pensar por nosotros mismos y a confiar en nuestras propias ideas.


En la práctica de las asanas, esto se refiere a no adoptar una nueva postura antes de que la anterior esté completamente controlada. Esto significa reconocer cuando todavía no estamos listos.



Brahmacharya: dominio sexual


Un yogui debe ser capaz de poder controlar su energía sexual o sus deseos. Frecuentemente, este Yama se ha interpretado como un llamado a la abstinencia sexual. En realidad, no se trata de practicar la castidad o incluso algún tipo de frustración, pero sí de evitar ver para sentir placer sexual, en otras palabras, es mantener un control de las energías sobre lo que normalmente apasiona a los seres humanos. En la práctica, este control se ejerce a través de la mirada (drishti), siempre orientada, inmóvil y con precisión.



Aparigraha: el no deseo de posesiones innecesarias y el desapego


Esta norma pretende acabar con la dependencia que las personas suelen tener por objetos o bienes materiales y nos enseña a ser más humildes, lo cual nos permite llegar más cerca de nuestra desnudez original y a descubrir nuestra verdadera riqueza. Cuando se ha establecido firmemente la humildad, se conoce el secreto de la transmigración en el pasado, presente y futuro.


En las posturas, este movimiento representa la adquisición y la pérdida mediante la respiración. Al poner en práctica la inhalación y la expiración en cada pose, estamos listos para tomar todo, aceptar todo, alimentarnos de todo y estar dispuesto a dejarlo todo, mediante el último soplo de aliento al expirar.






Niyamas


Los Niyamas son el segundo eslabón del Ashtanga Yoga de Patanjali. Al igual que los Yamas, éstas también se conforman por 5 normas, pero en este caso representan las observancias, las cuales permiten que nuestra relación con el yo interior sea transparente y sincera; estas normas son:


  1. SAUCHA (la pureza)

  2. SANTOSHA (la alegría)

  3. TAPAS (la perseverancia)

  4. SVADHYAYA (el estudio de los textos sagrados)

  5. ISHVARAPRANIDHANA (la consagración al Ser Divino)


Saucha: pureza


Esta norma establece la pureza de la persona tanto por fuera como internamente. La pureza externa se refiere a estar siempre limpio, ingerir alimentos saludables y vivir una vida equilibrada. La pureza interna es la posesión de cualidades como la bondad, la alegría, la humildad, la paciencia, la caridad, la sencillez y la templanza; conservar buen estado de ánimo, la concentración de la mente, el control de los sentidos y la capacidad de estar en buena relación con el Ser Superior.


Las asanas y pranayama tienen efectos de desintoxicación y limpieza; esta limpieza también es mental y emocional. En la práctica, se trata de limpiarnos a través de la concentración en la respiración, pero también a través del rigor impuesto por las posturas y sus secuencias.



Santosha: la alegría


Patanjali escribió que “la mayor felicidad radica en la propia satisfacción.” No se trata de orgullo o soberbia, por el contrario, Santosha es un llamado a la modestia, es regocijarnos en lo que somos.